¿Emprendedor? ¿Tu?

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Cuando viví en los Estados Unidos (1996-2001) me tocó justo estar en la época del apogeo y caída del mundo del eCommerce y del eBusiness. Vi cómo nacían millonarios de la noche a la mañana, como los medios se encargaban de “echarle leña al fuego” y aumentar esta sensación de que todos podían y debían emprender en el mundo digital. Todo el mundo tenía acceso a dinero fácil para ocuparlo en sus emprendimiento. Muchos, al tiempo después, lo perdieron todo cuando la burbuja de Internet finalmente explotó y sus emprendimientos no era más que castillos de naipes: Un pequeño remezón y todos sus sueños se vinieron abajo.

Por mi parte, estaba precisamente en esos momentos estudiando un MBA en eCommerce. Extremadamente interesante. Estaba muy motivado. En los mejores momentos de Internet, yo podía trabajar en empresas consultoras; en temas relacionados con eCommerce, Internet y Diseño Web, tres a cuatro mañanas en la semana. Incluso hacía sitios web en forma independiente. Llegué a crear mi propio sitio web a puro HTML (todavía no se hacían sitios con programas como Frontpage o Dreamweaver): PostGrado USA. Llegaba a ganar U$3500 dólares al mes. Monto nada despreciable para poca cantidad de horas dedicadas a trabajar, para la época (aprox 20 años atrás) y para un extranjero. Era una época, en lo económico, muy buena y cómoda. Sin embargo, coincidió mi titulación del MBA con la explosión de la burbuja y pude vivir sus efectos en carne propia. Postulé a varias empresas (a Yahoo!, a un muy poco conocido buscador llamado Google, a la UC Davis, y otras más) y ninguna me tomó en cuenta. Al final, junto con mi señora, nos devolvimos a nuestro país.

Sin embargo, y raramente, no quedé con el gusto de que había fracasado o que no tenía un trabajo. Todo lo contrario, me sentía entusiasmado con la nueva aventura que se venía. Sentía que tenía nuevas herramientas: Hablaba un nuevo idioma, había aprendido muchas cosas gracias a los estudios realizados en USA y había realizado mi primer emprendimiento digital. Esto último me gustó mucho e hizo que quedara con muchas más ganas de seguir emprendiendo.

Con el pasar de los años fui viendo a muchos conocidos, amigos o familiares tratar de emprender. Algunos lo lograron, otros simplemente no fueron capaces; y no porque carecían de la inteligencia suficiente, sino que porque no tenían dedos para el piano. Hay algunas características básicas que todo emprendedor debe tener; y si no las tiene, el camino se le hace cuesta arriba. Las top 8 según mi experiencia son:

1. Pasión: De todas maneras la más importante. Debes sentir pasioooooooón por lo que haces!! Los emprendedores se entregan a su actividad con cuerpo y alma para lograr las metas y objetivos trazados. La pasión es un componente esencial que orienta otras conductas , y hace sobrevivir al sacrificio que requiere la empresa. Si no tienes pasión por tu actividad vas a sucumbir en los malos momentos. Debes amar tu actividad desde las tripas. Debes tener un sentimiento muy grande que sea capaz de levantarte cada mañana de la cama lleno de energía y vital para hacer lo que te gusta. “si haces lo que te gusta nunca tendrás que trabajar.”

2. Capacidad de aprendizaje: Los emprendedores exitosos reconocen que están aprendiendo siempre y que pueden aprender de todos cada día. Van a haber muchas cosas que no vas a tener idea de cómo hacerlas. Temas como contabilidad, impuestos, finanzas, negociación son frecuentes en los emprendimientos. En muchas oportunidades vas a estar obligado a aprenderlas. No estar dispuesto a escuchar y a aprender, es negarse muchas oportunidades.

3. Buscar lograr resultados: Especialmente resultados financieros. Es de suma importancia obtener flujos positivos en el corto plazo no solo por lo económico; sino también para mantener la motivación. Los emprendedores deben ser personas prácticas orientadas a cumplir resultados.

4. Determinación y coraje: Los emprendedores tienen que aceptar los problemas y tomar oportunas y firmes decisiones para solucionarlos con eficacia. El emprendedor debe anticiparse a las dificultades, y estar en la capacidad de identificar cuando algo está mal para corregirlo. El emprendedor debe ser capaz de sobreponerse a las críticas de los otros. Van haber muchos que no te van a entender; incluso, que van a tratar de que no te vaya bien. Pero tal como lo dijo Don Quijote, “Dejad que los perros ladren porque es señal de que vamos cabalgando”, bueno no importa que te critiquen, solo sigue avanzando.

5. Persistencia: Toda iniciativa debe ser persistente. Tratar una sola vez y darse por vencido no es suficiente. Hay que dar un paso a la vez y buscar perfeccionarlo de manera creativa y organizada si es que no ha dado los resultados esperados a la primera. “El éxito está compuesto de un 90 % de esfuerzo, un 5 % de talento, y un 5% de originalidad.”

6. Iniciativa y Disciplina: Vas a estar libre. No vas a estar controlado por un jefe ni vas a tener que marcar tarjeta. Si no tienes disciplina e iniciativa, puedes llegar a pasar días enteros viendo TV o en la cama. Un emprendedor tiene motor propio y no depende de los estímulos externos para ponerse en movimiento. Está orientado, principalmente hacia la acción y resolución de problemas. No se conforma con el status quo. Está permanentemente pensando y comenzando proyectos y acciones nuevas.

7. Creatividad e innovación: La creatividad es el proceso por medio del cual las ideas son generadas, desarrolladas y transformadas en valor agregado. No es necesario inventar lo que ya está inventado, pero si es necesario identificar nuevas posibilidades de hacer las cosas, de satisfacer mejor las necesidades de tus clientes; en definitiva, de entregar valor a tu mercado.

8.- Resiliencia: ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser su propio jefe? ¿Quién no ha anhelado en alguna ocasión correr por fin tras sus propios sueños? Para no desfallecer en tamaña tarea se requieren, como ya hemos visto, ciertas capacidades especialmente una que, sin duda, debe acompañar a todo aquel que haya decidido emprender: la capacidad de encajar, resistir y superar la adversidad. Lo que en términos psicológicos se conoce como resiliencia o, como ha sido llamado en varios artículos, el arte de no rendirse ante las adversidades. La vida nos pone constantemente a prueba. En un momento u otro de nuestra existencia todos tenemos que hacer frente a las adversidades. Y la aventura de emprender, además de despertar muchas ilusiones y cobijar grandes esperanzas, también conllevará sin duda ciertos reveses que deberemos afrontar para seguir adelante. De cómo lo hagamos dependerá que los superemos o que, por el contrario, sucumbamos en el intento. Y ese cómo va a depender en gran medida de la confianza que tengamos en nosotros mismos para conseguirlo:

Si te das cuenta, ninguna de estas características son de algún área técnicas o son habilidades duras; por el contrario son características de personalidad o habilidades blandas. Por eso son difíciles de desarrollarlas, difíciles de encontrar en personas. Antes de lanzarte a un emprendimiento, ve si posees alguna de estas características. Si no las tienes. no te bajonees, las puedes desarrollar; o incluso, te puede ir mucho mejor si te apatronas.

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